La historia de la Fundación El Sol de Asís tiene sus raíces varios años atrás, cuando un grupo de personas en Chinchiná, trabajadores de la Asociación Espirita Nuevos Caminos, decide activar su departamento de Asistencia y promoción social, movidas por el deseo de servir y aportar al bienestar de quienes más lo necesitan.
Desde allí nació una labor de servicio en las calles, acompañando a personas en condición de habitantes de calle, mediante la entrega de meriendas, abrigo y, sobre todo, un gesto de cercanía y fraternidad. Esta labor se realizaba cada ocho días, financiándose mediante la comercialización de materiales reciclables, procurando llevar no solo una ayuda material, sino también un mensaje de esperanza y dignidad.
Con el tiempo, al reconocer las necesidades de otras poblaciones en situación de vulnerabilidad, surgió en el año 2025 la iniciativa de ampliar esta labor y darle vida a una nueva organización: la Fundación El Sol de Asís.
Su nombre está inspirado en San Francisco de Asís, referente universal de sencillez, fraternidad, amor al prójimo y servicio a los más necesitados. Su ejemplo de vida representa para la Fundación una inspiración para comprender que la caridad también se expresa en acciones concretas de solidaridad, respeto y entrega.
Así nace El Sol de Asís, como continuidad de una labor que comenzó con pequeños gestos de servicio y que hoy busca proyectarse hacia un propósito más amplio: acompañar a niños, familias y otras poblaciones vulnerables, promoviendo su dignidad, bienestar y esperanza; programas como “familias con Amor” donde llevamos asistencia alimentaria a familias carentes de oportunidades de trabajo sostenible.
La Fundación lleva en su nombre la imagen del sol como símbolo de luz, esperanza y nuevos comienzos, procurando que cada acción realizada sea una expresión sencilla del amor cristiano puesto al servicio de los demás.